Vayan por delante dos puntos clave que Google no se ha cansado de repetir: el primero, que Chrome OS no es una solución, sino una alternativa; y el segundo, que está dirigido a un segmento de usuarios muy concreto.
De todas formas, según lo que se ha apuntado esta tarde, hay unas cuantas cosas que no terminan de gustar en general, al margen de los dos puntos mencionados, y no hay que ser técnico superior de sistemas informáticos para darse cuenta.
Para que Chrome funcione, se debe instalar en un ordenador Chrome. Esto es, que los fabricantes deberán adaptarse para que sus ordenadores sean compatibles con el sistema operativo de la compañía. Deberán implementar cambios en el hardware porque internamente funciona de una forma muy diferente a un sistema operativo normal. Esto implica reinventar en parte, y por llamarlo de algún modo, la informática a nivel de hardware tal y como se ...