Esta podría ser la antesala de algo parecido a la abogacía 2.0 y sentar un precedente en asuntos de justícia en la red. En el Reino Unido, el Tribunal Supremo ha mandado una sentencia mediante un enlace a través de Twitter, ante la imposibilidad de identificar al culpable, y después de comprobar que detrás de la cuenta del servicio de microblogging se encontraba el infractor.
La historia se remonta cuando Donal Blaney presenta una demanda contra un usuario no identificado por usurpación de personalidad; el infractor se hacía pasar por el demandante, propietario de Griffin Law, blogger y político, a través de una cuenta en Twitter que utilizaba para despacharse a gusto. La sentencia es favorable al demandante, y el tribunal decide utilizar la única fórmula posible de hacer llegar la sentencia al culpable: mediante un mensaje en Twitter dirigido a la cuenta del usuario usurpador, con un enlace donde se ha ...