Ya hace semanas que una proporción muy pequeña de usuarios estamos usando tenemos acceso a Google Wave. La fiebre por hacerse con una de las preciadas invitaciones va a la baja, pero lo realmente sorprendente es la reacción de la mayoría de usuarios cuando ya puede entrar en la aplicación que marcará -dicen- el futuro de la comunicación online. Uno se conecta, navega por las funciones, pero no es que no haya nada para wavear ni siquiera en plan prueba, es que no hay nadie para wavear. Lo habitual es que uno se encuentre solo dentro de su wave sin que haya ningún contacto suyo; la solución pasa por proclamar a los cuatro vientos tu dirección de Google Wave para probar el servicio; da igual si el contacto que te agrega lo conoces o no; la cosa es probar Google Wave. Y una vez probado, uno se da cuenta que ...