Cómo saber los megas reales que recibimos en nuestro hogar

¿Quién no ha contratado una tarifa de banda ancha para su hogar de X megas y una vez instalada se da cuenta que la velocidad prometida nunca llega? Esto le ha pasado a la mayoría de los usuarios y son muy poquitos los que pueden navegar a la velocidad contratada. A pesar de las ofertas que lanzan las distintas operadoras en nuestro país y prometernos en ellas el oro y el moro, si atendemos a la letra pequeña podemos ver como siempre ponen una coletilla que la oferta está sujeta a cobertura. En caso de no existir esa cobertura, ofrecerían la máxima velocidad posible. Son muchos los factores que afectan en esta disminución de la velocidad, un problema que supuestamente desaparece con la fibra óptica una tecnología a la que no todo el mundo tiene aún acceso.

 

velocidad internet

Los que más suelen sufrir este problema de reducción de velocidad son aquellos usuarios que viven en localidades lejanas a las grandes ciudades, donde las compañías no han desplegado toda su tecnología y en las que la velocidad que llega suele ser mucho más reducida que en el resto de zonas del país.

Los megas de los archivos no es igual a los megas a los que navegamos 

Fuente
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A la hora de contratar una conexión con cualquier operador de los que ofrecen servicios en nuestro país, lo primero que debemos tener en cuenta es que no es lo mismo los megas que utilizamos para indicar el peso de los archivos, a los megas con los que hacemos referencia cuando navegamos por la red.

La diferencia radica en el que los megas que indican el tamaño están formados por 1024 bytes, mientras que los megas de las conexiones hacen referencia a megabits y en cada uno de esos megabits hay 1024 bits. De esta forma, si contratamos un plan de 10 megabits por segundo, en realidad lo que tenemos es 1 megabytes por segundo, una velocidad que difícilmente se llega a alcanzar.

Factores que influyen en la pérdida de velocidad contratada

cable cobre internet

La pérdida de esta velocidad está marcada en gran medida por la tecnología utilizada en la actualidad para ofrecer el ADSL a los hogares. Lo utilizado hasta ahora es cable de cobre un material que va perdiendo calidad en la señal según se va alejando de la central que tiene más cercana. Cuanta más distancia exista entre nuestro hogar y la central más próxima, mayor será la pérdida de señal que recibamos en nuestra conexión.

Además de la tecnología utilizada, también hay otros factores que influyen en la velocidad real de la conexión contratada. Una de ella está provocada por los pares de cobre de los vecinos que tengamos cerca de nosotros, debido en gran medida a que esos otros pares de cobre generan cierta interferencia que puede afectar negativamente a nuestra conectividad. Otro factor importante es la calidad del par de cobre de nuestra instalación ya que estos cables están mal aislados o bien se trata de una instalación muy antigua, lo más seguro es que esto afecte negativamente a nuestro servicio contratado.

Este problema se supone que se soluciona con el uso de la fibra óptica, una tecnología que en ausencias de errores, proporciona la velocidad que hayamos contratado.

Cómo saber la velocidad real que llega a nuestros hogares

test velocidad

Conocer la velocidad a la que podemos navegar desde nuestra conexión es muy sencillo gracias a los muchos test de velocidad que nos podemos encontrar en la red, de hecho, en nuestro portal podéis encontrar enlaces a los test de las principales operadoras que trabajan en nuestro país como Movistar, Vodafone, Ono u Orange entre otros.

El funcionamiento de estos test es muy sencillo ya que una vez que accedemos a la página donde se encuentra el que vamos a utilizar, basta con pulsa un botón para que el test sea lanzado y empiece a calcular nuestra velocidad. 

Normalmente este tipo de herramientas funcionan en dos pasos. Un primer paso que nos calcula la velocidad de bajada, es decir, la velocidad con la que la información es llevada de la red a nuestro equipo, y por otro lado está la velocidad de subida que es el paso contrario, es decir, la velocidad con la que la información que tenemos en nuestros equipos puede ser subida a la red. La velocidad entre uno y otro suele ser muy diferente, ya que los operadores suelen dar más velocidad de bajada que de subida, a no ser que tengas contratada una línea simétrica, en este caso, tanto una como la otra debería marca un valor similar.