Experiencia con Windows 10 tras un mes de uso

Me gustaría compartir con todos vosotros las impresiones que mi experiencia con Windows 10 me ha dejado tras un mes conviviendo juntos.

Hoy hace poco más de un mes que, como tantas otras personas, decidí hacer caso a la persistente advertencia que Microsoft hacía aparecer en el escritorio de mi PC y actualicé a la última versión de su sistema operativo. Hoy quiero compartir con vosotros mi experiencia con Windows 10 analizando todos los aspectos que me parecen relevantes y, como siempre, desde un punto de vista crítico.

Empecemos por las virtudes

Nada mas actualizar, he de reconocer que el nuevo sistema de Microsoft me entró totalmente por los ojos. Su diseño es elegante y ordenado, atando los cabos sueltos de su versión anterior (que pese al odio que recae sobre ella, a mi me terminó pareciendo cómoda en algunos aspectos la interfaz metro). Creo que este punto es de los mejores, si no el mejor, de la nueva actualización de Windows.

experiencia con windows 10

Me gustaría destacar también que los molestos menús laterales o Charms ya no existen en esta versión.

Otra cosa que me ha gustado mucho es la implementación de los escritorios virtuales, aunque los que somos usuarios de sistemas GNU/Linux y Mac las tenemos desde hace siglos. Una característica bien implementada y cómoda si utilizas los atajos del teclado.

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Otro aspecto que a mi parecer es un gran acierto (aunque también una copia descarada como el anterior) es la implementación del Overview de las aplicaciones en ejecución, original de OSX y que es de gran ayuda para los que trabajamos con gran cantidad de programas a la vez.

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Por último comentar que el sistema operativo funciona muy rápido y fluido, aunque al tenerlo instalado en un SSD no varía mucho en comparación con Windows 8.1, pero aún así parece que Microsoft está haciendo un buen trabajo en este sentido (con alguna pega que veremos más adelante).

Defectos… para aburrir

Los que hayáis seguido mis post sabréis de sobra que soy pro-linux y pensaréis que aquí voy a regocijarme y a exagerar todo lo malo… ¡pues así es!! jajajaja pero no, voy a intentar ser lo más imparcial posible. Aunque utilizo principalmente GNU/Linux, si que es verdad que para muchas cosas (sobre todo basadas en el entretenimiento) utilizo Windows, y la experiencia con windows 10 en este sentido me ha dejado que desear.

El principal problema que he encontrado (y que para mi lastra totalmente mi experiencia con windows 10) es la compatibilidad, un problema que era de esperar y que en mi caso ha sido decisivo ya que hay drivers que no funcionan del todo bien (la tarjeta gráfica integrada falla al conectar el HDMI), y aplicaciones que presentan errores (diversas aplicaciones relacionadas con el mundo del desarrollo software).

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Otro problema grave que he encontrado es que al actualizar se pierden multitud de licencias de programas de terceros. Este punto es menos relevante puesto que se soluciona volviéndolas a introducir, pero si tenemos alguna desperdigada puede darnos dolor de cabeza.

Un aspecto que no me gusta nada es el tema del apagado. Si que es verdad que el sistema es muy fluido, pero parte de esta fluidez se debe a que por defecto (y sin opciones a la vista para cambiarlo) el sistema hace una especie de hibernado que ocasiona que el equipo no se apague completamente. Muchos diréis: si esto mejora mi experiencia con Windows 10, bienvenido sea… pero trae consecuencias negativas. Si utilizas varios sistemas operativos, o simplemente quieres acceder desde un sistema Live para recuperar los datos comprobarás que las unidades están bloqueadas, por lo que no es posible acceder a ellas. Otra consecuencia grave de lo dicho es que para los que utilizamos discos sólidos SSD el número de lecturas y escrituras aumenta en cada inicio, por lo que reducirá la vida de nuestro dispositivo.

Por último, aunque me dejo algunos aspectos más específicos en el tintero, me gustaría destacar el abuso que el sistema ejerce sobre nuestra privacidad, como ya comenté en las desventajas de Windows 10. Si vamos al apartado de privacidad encontramos que todas las opciones de envío de datos (que no son pocas) vienen por defecto activadas. Un verdadero abuso a mi parecer.

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En conclusión me parece que Windows 10 tiene más parte de estrategia comercial que mejoras para el usuario. El sistema operativo se vuelve un completo generador de datos de uso y además permite a aplicaciones de terceros interactuar con estos datos si no lo desactivamos explicitamente.

Teniendo en cuenta las características que más me interesan, y que no tenemos por qué compartir, he decido volver a Windows 8.1 ya que tenía todo el sistema funcionando a mi placer y sin ningún error. Además el tema de la privacidad no es tan sumamente abusivo como en el caso de Windows 10. Y a tí, ¿qué te parece?

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