Política de cookies: ¿sabemos qué significa realmente?

Para ver la gran mayoría de sitios web en la actualidad tenemos que aceptarlas, y de hecho lo hacemos, pero ¿de qué se trata realmente la Política de cookies, y cuáles son los riesgos en los incurrimos por no negarnos a ellas?

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Tan comunes como desconocidas

Si hiciéramos un ránking de todas las terminologías que podemos encontrarnos cuando estamos navegando por la web y de las cuales desconocemos casi por completo el significado, estamos seguros de que la Política de cookies encabezaría muchos de ellos, y es que en efecto, se trata de una serie de normativas que las páginas deben cumplir, además de informarnos de ellas, y que muchos de nosotros aceptamos sin preguntarnos más al respecto.

Lo primero que debemos decir de la Política de cookies es que no surge de forma fortuita, sino que tiene una explicación por demás clara: sigue la normativa europea Ley 34/2002 relacionada con los “servicios de la información y de comercio electrónico”. Para que comprendamos mejor, debemos decir que las cookies pueden ser consideradas, de alguna manera, “la piedra angular de la publicidad”, y para ser sinceros, la publicidad es necesaria para que exista Internet.

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¿Y para qué sirven las cookies?

Planteado el panorama, nos encontramos con que lo que algunos podrían llamar “galletas digitales”, no son en realidad otra cosa que pequeñas informaciones que los sitios webs envían a nuestros ordenadores y quedan almacenadas en el navegador. Con el paso del tiempo, esa información va registrando todo lo que nosotros hacemos en estas páginas web, como por ejemplo sucede con las contraseñas que utilizamos para ingresar a las redes sociales en los casos más llamativos de Facebook y Twitter pero también de muchos otros.

Alejandro Ramos, especialista en seguridad informática y editor del blog SecurityByDefault.com, explica al respecto que “si yo me conecto a una red social con mi usuario y contraseña, ésta me informa de que los datos son correctos y solicita a mi navegador que guarde en el ordenador un testigo. Este testigo tiene forma de texto, por ejemplo ‘8746174’. Así, cada vez que acceda a la red social y les muestre ese testigo, ellos sabrán que soy yo y no volverán a pedirme mi usuario y contraseña”. Más que claro, ¿verdad?

Por supuesto, considerando la enorme cantidad de personas que en distintos momentos nos han consultado acerca de la Política de cookies y de qué se tratan en realidad estos pequeños chivatos, debemos decir que su existencia tiene una explicación y es la dada, pero nada tienen que ver con los casos de SPAM que tan molestos se vuelven para los usuarios de Internet, ya que en realidad no producen ningún daño sobre los ordenadores.

¿Qué hacemos con las cookies?

Si eres de navegar por distintos tipos de web durante todo el día, habrás notado que la Política de cookies de aparece ante nosotros en diferentes formas. Algunos sitios preguntan al usuario si se está o no de acuerdo en la instalación de estos archivos, y en caso negativo no nos permiten seguir navegando, mientras que otros solo informan que si seguimos navegando en su web las instalarán, más allá de cuál sea nuestro deseo.

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¿Se pueden desactivar las cookies?

Y ya conocidos los aspectos esenciales acerca de la Política de cookies, creemos interesante destacar la consulta que muchos de nuestros lectores nos han realizado en los últimos tiempos, acerca de si se pueden o no desactivar las cookies. En este sentido tenemos que decir que las “galletas” pueden desactivarse accediendo a las preferencias de Internet de nuestros navegadores, considerando la información que aparece en la pestaña de privacidad por encima de cualquier otra.

Pero las posibilidades de personalización de la Política de cookies de nuestro navegador no se queda solamente en poder darlas de baja o no, sino que cada uno de ellos posee apartados realmente completos con información al respecto a tener en cuenta. De hecho, nos encontramos con una especie de menú secundario en el que se tiene acceso a varias opciones de personalización disponibles, como “no dejar que se alojen en nuestro ordenador sólo aquellas cookies con fines comerciales”, o llegando al más extremo de que se deniegue el acceso a todas ellas.

En el último caso, deberás tener en cuenta que la Política de cookies de las propias páginas web te llevará a que prácticamente tu navegador y todo el sistema de Internet en tu ordenador quede inútil, pues como la gran mayoría de los sitios web posee archivos temporales a modo de cookies, al negar el acceso de ellos a nuestro navegador, prácticamente estaremos cortando todas las posibilidades de ingresar a cualquier sitio web.